La
ausencia provocada por la disolución
de
un expirar contínuo e impreciso,
crea
que en el espíritu un hálito de tristeza.
Y
la tristeza se mezcla en un suspiro
junto
con la ausencia; no hay tregua,
y
sin tregua solo queda la incertidumbre
Las
tuercas del tiempo se retuercen
y
producen un sonido infernal, el cual
acintece
tras un incesante choque frontal.
La
ausencia se mezcla en una algarabía
donde
el sueño se personifica como un ave
que
alza el vuelo imperante, valiente...
La
tristeza se agita en un batido dulce
y
se mece como un sueño esclarecedor
donde
no existe el despertar
La
imprecisión que provoca
el
surgimiento de los deseos
se
arremolinan entre la ausencia y la tristeza...

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