domingo, 13 de enero de 2013

EL DÍA QUE NUNCA LLEGÓ

Desde que mi perro se tragó el mercurio,
desde que mis padres pedantes me reprimen,
desde que no soporto las pareces de mi cuarto,
duermo en la parada Pio trece, Madrid.

Y estoy perdido, pero comienzo a acostumbrarme
y encuentro algo con lo que entretenerme,
y en la máquina fotomatón me siento,
le doy de comer, ¡flash! y espero...

De pronto siento que soy otro
una persona que le hacen mil preguntas
y supongo, que miro a todos
como miran las vacas desconcertadas

Y cuando vuelvo a la realidad del fotomatón,
otra sacudida me sobreviene,
y ahora estoy en un coche, de noche
escuchando la conversacion de tres chicas.

No me da tiempo a pensar,
en la irrealidad de la situación,
solo me sumergo en lo que me depara
el maravilloso fotomatón...

Una vez más, la última foto;
en esta estoy en un mar de madera marrón
y entre astillas alguien grita mi nombre,
pero ese no soy yo.

Pero se me acabó la aventura,
tengo que volver a mi realidad,
la máquina dichosa parió gustosa
una experiencia que no se me olvidará.