miércoles, 2 de enero de 2013

HOJA DE OTOÑO

Y se me escurren los recuerdos de vida larga,
los que en su día brillaban en mi mente despejada
y los veo partir, día tras día, impávido.
Sin poder hacer nada.

Sé que mi cruel enfermedad no se cura,
pienso mientras paseo por las calles de mi infancia,
junto con un fiel amigo que sí recuerda aquel pasado,
Pasado de hambre y miseria, pero feliz.

Y no me da miedo perder recuerdos,
sino sentirme solo y abatido, sentirme caer en espiral
hacia la decadencia, hacia no saber quién
es el hombre que se mira delante del espejo.

Cuendo de niño jugaba con mi fiel amigo,
por las empedradas calles en otoño marchito
jugábamos, sengún me dice, con las secas hojas
de un sauce llorón que nos mira con desconcierto

El sauce donde nos encontramos desapareció,
pero aún lo recuerdo, de momento...
Si pudiera conservar los recuerdos,
los guardaría en el corazón, pues tengo seguro
que en aquél recondito lugar, no se olvidan.