viernes, 28 de diciembre de 2012

BOHEMIA

La bohemia de los sueños difusos
que rememoro ya hará mucho tiempo
tanto que no recuerdo si fue en otra vida.

Esa bohemia me mantiene en pie,
para escapar de la realidad confusa
del hastío diario que produce
el despertar en un mundo de ceniza
marchita de beber tanto vino cruel
y dulce, dulce como un alma solitaria

Y es que el alma del bohemio,
tiene senderos muy difusos
que se mezclan en un sin fín de figuras,
sabores, olores, en fin, sentidos...
Sentidos que dan color al alma.

Y el alma de la bohemia es el espíritu
y no el cuerpo o el ropaje;
El alma del bohemio lame delicada
cada flor, cada canción, cada poema
para afrontar el hastío de la vida,
de la realidad difusa y cruel.

Y en los sueños mezclados con absenta salvaje
yo me defino soñador delirante,
un bohemio que nació para morir
dentro de una espiral de deseo infinito
por encontrarme a mí mismo.

ENTRE ALMA Y MENTE

La mente, que crea surcos y senderos,
el alma los salta con increíble precisión
esto me hace suspirar entre costuras
donde ya no me reconozco

Y es el infinito donde deja la barca
para adentrarse en otras mareas
llenas de vida y sufrimiento.

La mente crea surcos,
donde antes hubieron tempestades.
Y las tempestades fueron olas
de grato suspirar ondeante.

Las estaciones me parecen ciclos
y los ciclos me parecen círculos
y los círculos me parecen
ondas que juegan en mi mente.

Mente caprichosa que crea surcos
surcos que el alma salta con fervor
hasta que los surcos ya no tienen importancia
y la mente, cansada de crear surcos
se duerme para dejar al alma volar...

Volar hasta lo más alto,
donde no hayan surcos que saltar
y entrar en la espiral de un sueño,
donde lo onírico se mezcle con el alma radiante.