La mente, que crea surcos y senderos,
el alma los salta con increíble
precisión
esto me hace suspirar entre costuras
donde ya no me reconozco
Y es el infinito donde deja la barca
para adentrarse en otras mareas
llenas de vida y sufrimiento.
La mente crea surcos,
donde antes hubieron tempestades.
Y las tempestades fueron olas
de grato suspirar ondeante.
Las estaciones me parecen ciclos
y los ciclos me parecen círculos
y los círculos me parecen
ondas que juegan en mi mente.
Mente caprichosa que crea surcos
surcos que el alma salta con fervor
hasta que los surcos ya no tienen
importancia
y la mente, cansada de crear surcos
se duerme para dejar al alma volar...
Volar hasta lo más alto,
donde no hayan surcos que saltar
y entrar en la espiral de un sueño,
donde lo onírico se mezcle con el alma
radiante.

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