domingo, 20 de enero de 2013

FLOR DE ALMENDRO

La flor del almendro brota sabia
y es en tu vientre donde duermo, sueño
Y existe una voz en el páramo
que me susurra a gritos que te encuentre

Pero antes he de buscarte, antes he de saber
quién es aquel que la voz de mi conciencia
grita que debo de seguir, que debo conocer
La flor del almendro pare gustosa.

Y aún, en un vendabal horrible, el almendro
no dejaría que sus hijas flores,
que él ha parido gustoso con delicadeza primaveral
dejaran que el aire las arrastrara, volátiles...

Así me siento, sentada en tierra fértil,
en piedra mojada, debajo de un almendro en flor
Donde en tu vientre sueño, donde duermo
es allí donde mi conciencia dice que vaya.

Para conocer quién es aquel que llevo dentro de mí
y sentir cómo siente el almendro al dar a luz
a flores bellas como el atardecer crepuscular.
Así, tienes que aparecer un día...

Para no seguir siendo tan yerma; mi voz, mi alma
ruega al árbol legendario, que me de fertilidad
para poder ver la cara al que en un cercano día
llevaré dentro de mí, en mis entrañas...

Y sentada, debajo de un almendro en flor,
la voz de mi alma me grita y susurra a la vez
que esté tranquila, que algún día pariré gustosa
bellas almendras, mágicas flores,
que serán el expirar de mi alma....

TRISTEZA Y AUSENCIA

La ausencia provocada por la disolución
de un expirar contínuo e impreciso,
crea que en el espíritu un hálito de tristeza.

Y la tristeza se mezcla en un suspiro
junto con la ausencia; no hay tregua,
y sin tregua solo queda la incertidumbre

Las tuercas del tiempo se retuercen
y producen un sonido infernal, el cual
acintece tras un incesante choque frontal.

La ausencia se mezcla en una algarabía
donde el sueño se personifica como un ave
que alza el vuelo imperante, valiente...

La tristeza se agita en un batido dulce
y se mece como un sueño esclarecedor
donde no existe el despertar

La imprecisión que provoca
el surgimiento de los deseos
se arremolinan entre la ausencia y la tristeza...

donde no hay miedo en el sueño.