miércoles, 26 de diciembre de 2012

HOMBRE SIN FÍN

Esta mañana el albor decrecía exponencial,
pero el albor del hombre ascendía sin fín.
No se acaba el vaso por beber su interior,
ni la flor se marchita por darle más el sol.

El hombre sin fín está hecho de sí mismo
y no se acaba nunca, pues ese es su objetivo.
La música que reproduce es un llanto de magia
magia inacabada de furor por vivir joven.

La mañana deja hálitos de rocío inesperado
y el hombre sin fín pasea, para perderse en el mundo,
un mundo sin fín, también, piensa
Un mundo donde el caos del desorden lo fascina
y se empapa de magia de la música que reproduce
y que tampoco tiene fín, pues perdura en su mente
mente infinita y lujuriosa,
aunque el albor decrezca exponencial.

Pero el albor del hombre asciende sin fín,
tanto como su álito, como su boca, como su sonrisa
y se acerca al mar, le gusta lo profundo.
Mientras el albor de la dulce mañana
decrezca exponencial, él seguirá siendo
un hombre infinito.

No se acaba el vaso por beber su interior,
ni la flor se marchita por darle mas el sol.