domingo, 7 de abril de 2013

RELOJ DE ARENA

El balanceo del viento provoca olas de recuerdo
que le sobrevienen a la princesa de los deseos
evocaciones de un ayer que ya pasó efímero
al ser tan feliz aquel tiempo, y ahora, éste, triste.

La princesa tiene en su alcoba un reloj de arena roto
Rumor de olas, arrullando; brisa marina, acariciando.
Y la arena que sostiene preñando el reloj de arena
esa, la cogió un día del fondo del océano azul

Como su mirada penetrante, al extraviarse tanto tiempo,
hacia paisajes lejanos desconocidos por su entendimiento.
La princesa cae enferma de un desconocimiento total
y sus recuerdos avivan la llama aún candorosa, de su felicidad.

Unos versos me han sido arrebatados por la princesa
aquella que no tiene más tiempo que el fijado por el reloj de arena
el cual, cansado de hacer su laboor un dia perecerá,
como las gaviotas tristes que vuelan sin saber por qué.