Imperiosa
imagen que nos regala la naturaleza
el
sol y la madre tierra se encuentran cada día,
en
el ocaso, crepúsculo, atardecer, da lo mismo...
Y
se funden en un abrazo cálido, tiñendo el horizonte.
Y
en la playa me encuentro, desnuda
para
recibir tal acontecimiento mágico.
Donde
las montañas me abrazan bellas
como
madres con el hijo primogénito.
El
sol, que se funde en un suspiro lento
como
un orgasmo milveces prolongado
con
el mar que lo acoge en un reflejo
donde
se funden para comerse mutuamente.
Y
una melodía me acompaña para paliar
la
soledad de mis atardeceres en la playa
es
la melodía de un ocasional encuentro
que
se produjo hace milenios, creía olvidarlo.
