Y
cuando me viste, advertiste en mi mirada
de
niña grácil y despreocupada, un suspiro.
Como
si yo hubiera inventado el beso con la mirada
Ese
suspiro perdura incuestionablemente en mi mente.
Y
mi imaginación, dijiste, es como el sol que cada dia aparece
a
la par de improvisto y esperado, la creatividad del alma.
Sé
que soy tu musa y me agrada la idea insolente de pensar
que
soy la única que te hace sentir verdadero artista.
Artista
de las palabras, si y de los versos y del cantar dulce
del
cantar como un canario exultante que da la bienvenida al sol.
Y
soy tu musa insolente, me dices, y siempre lo seré, me dices
aunque
tenga la faz preñada de arrugas que me surquen la piel.
Y
soy musa inslente a mis doce años, apenas que arrancan de madre
para
entregarme a tus brazos, para ser tu fuente de inspiración.
Una
niña, que pronto será mujer, una niña con mente adulta,
pero
que por nada no dejará de jugar con las flores de tu jardín.

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