martes, 5 de febrero de 2013

SOLEDAD ACOMPAÑADA

La resurrección con la que acompañas mis veladas
era tan intensa que llego a creer que la irrealidad fue falsa
Y lo fue también las largas noches de vigilia solitaria
en la que los fantasmas de la noche eran mis amigos.

Y tú te ríes por no llorar, dices; por lo que cuento,
crees que soy una loca confusa que nació en época anterior
y por equivocación pura vine a este mundo, a contemplar
las tristes mañanas viendo el amanecer, con ojos llorosos.

Y mis ojos contemplan el alba, no pueden conciliar el sueño
la decadencia de mi espíritu se cierne en mi, como una letanía
donde parece que mi penitencia fue siempre tener la mirada abierta
Y no poder soñar con otras realidades, por eso, me llamas loca.

Y es mi soledad la que me acompaña en las noches angostas,
donde vago sin ruta, para alibiar el aburrimiento sórdido,
deseando que llegue el día en que acabe mi vigilia prolongada
el día en el que pueda decir: he soñado, como los demás mortales.

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