Y te me escurres de las manos,
como una pastilla de jabón caliente.
Y no consigo alcanzarte,
por más que me lo proponga.
La ternura con la que me miras,
me hace sentir vulnerable,
Se me cae el alma a los pies
y a tus pies espero, paciente
se me volvería a caer aún no
mirándome así.
Y te me escurres de las manos,
como musgo verdoso del río, siempre
frío...
Y no consigo alcanzarte,
por más que de mil vueltas para
encontrarte.
Y es la ternura que me dice que espere,
al ave huidiza que duerme en tu mirada
de niña
la que me inspiran tus ojos pronfundos,
como un páramo fértil de flores
un páramo de caricias sin fin.