Y
de entre todas las flores,
surgió
de improvisto una amapola
que
reía y susurraba entre otras...
Y
las rosas rojas como carmÍn
las
envidiaban con lujuria al ser
de
todo el campo, las mas silvestres.
Y
las margaritas rezogaban amables
y
miraban a la amapola con recelo
¿por
qué había surgido en su terreno?
Y
los claveles se alegran de ver
a
tal belleza perezosa y a la vez
tímida,
impoluta, salvaje...
Y
los narcisos se reían y se miraban
una
y otra vez, orgullosos, no querían reconocer
que
una flor más bella reinara sola.
Y
las gardenias, se hicieron amigas
de
la sola amapola, y charlaban
encantadas
de que una nueva flor naciera...
La
amapola, roja, silvestre, contenta,
ya
no se sentía sola, pues aunque nació única
se
sentía amparada por un mar de flores.

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