viernes, 25 de enero de 2013

TORMENTA

En días de tormenta, como hoy
escucho al viento silvar, con fuerza
mientras que las ramas de los árboles,
gritan despavoridas al no saber lo que ocurre.

La marea sube, el sol decrece, el mar duerme
y el viento... el viento sopla con fuerza
como nunca se le ha escuchado cantar
y es donde se produce la tempestad.

Y son bastantes días los que dura la tormenta,
como si no tuviera tiempo de dormir.
Como si abatida siguiera desplegándo su furia.

Y yo, que soy débil hoja de sauce,
me abates con tus embistes, como si te divirtieras
de mi sufrimiento, pues a mi me gusta dirmir,
rozar impávidamente el agua del lago...


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