La
flor del almendro brota sabia
y
es en tu vientre donde duermo, sueño
Y
existe una voz en el páramo
que
me susurra a gritos que te encuentre
Pero
antes he de buscarte, antes he de saber
quién
es aquel que la voz de mi conciencia
grita
que debo de seguir, que debo conocer
La
flor del almendro pare gustosa.
Y
aún, en un vendabal horrible, el almendro
no
dejaría que sus hijas flores,
que
él ha parido gustoso con delicadeza primaveral
dejaran
que el aire las arrastrara, volátiles...
Así
me siento, sentada en tierra fértil,
en
piedra mojada, debajo de un almendro en flor
Donde
en tu vientre sueño, donde duermo
es
allí donde mi conciencia dice que vaya.
Para
conocer quién es aquel que llevo dentro de mí
y
sentir cómo siente el almendro al dar a luz
a
flores bellas como el atardecer crepuscular.
Así,
tienes que aparecer un día...
Para
no seguir siendo tan yerma; mi voz, mi alma
ruega
al árbol legendario, que me de fertilidad
para
poder ver la cara al que en un cercano día
llevaré
dentro de mí, en mis entrañas...
Y
sentada, debajo de un almendro en flor,
la
voz de mi alma me grita y susurra a la vez
que
esté tranquila, que algún día pariré gustosa
bellas
almendras, mágicas flores,
que
serán el expirar de mi alma....

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