La bohemia de los sueños difusos
que rememoro ya hará mucho tiempo
tanto que no recuerdo si fue en otra
vida.
Esa bohemia me mantiene en pie,
para escapar de la realidad confusa
del hastío diario que produce
el despertar en un mundo de ceniza
marchita de beber tanto vino cruel
y dulce, dulce como un alma solitaria
Y es que el alma del bohemio,
tiene senderos muy difusos
que se mezclan en un sin fín de
figuras,
sabores, olores, en fin, sentidos...
Sentidos que dan color al alma.
Y el alma de la bohemia es el espíritu
y no el cuerpo o el ropaje;
El alma del bohemio lame delicada
cada flor, cada canción, cada poema
para afrontar el hastío de la vida,
de la realidad difusa y cruel.
Y en los sueños mezclados con absenta
salvaje
yo me defino soñador delirante,
un bohemio que nació para morir
dentro de una espiral de deseo infinito
por encontrarme a mí mismo.

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