Yo soy fuego vestido de oro líquido,
caliente de erupciones que hacen arder.
Tu eres blanca de noche, redonda,
visible
y cambias de forma según tu parecer.
Envidio que los mortales
puedan quedarse mirándote,
largo rato, impávidos;
mientras que yo quemo a los ojos
si me miran directos con celo.
Pero soy amante de la luz,
soy el que puede dar vida,
y el puede quitarla; soy la esperanza.
Mientras, tú eres amante de la
oscuridad,
en un cielo estrellado, encantador
habitas entre las sombras de la noche
En un planeta dicen que somos opuestos,
yo no lo creo así.
Puesto que nos parecemos
hermana luna.
Ojalá pudiera conocerte,
más allá de aparecer cuando tú
desapareces
y de poder tocarte sin que te derritas
y de que me mezas,
cuando creas una cuna
Acógeme, hermana luna
junto con las estrellas y la noche
y méceme en una sintonía
de la que no deba despertar nunca.

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