sábado, 5 de enero de 2013

CONVERSACIONES AL ESPEJO

En la algarabía mísera del bosque
las hojas bailan al compás del viento,
que las mece en un suve susurro
al ser azotadas por una cálida ráfaga.

Los animales que habitan corren en tropel
como movidos por un impulso conjunto
hacia el hermano sol cuando amaence
y hacia la hermana luna cuando atardece.

Me lo digo a mi mismo en el espejo
la ansiedad que me corroe las entrañas
y pienso en ese bosque, en esas ramas
azotadas por el vaivén del aire.

La ansiedad hierve en las venas marchitas
de un ayer que ahora recuerdo.
Unos recuerdos que creía ya enterrados
en lejanas tierras yermas e infecundas.

Y me digo a mi mismo,
mientras mis ojos recorren la mirada mía,
que la ansiedad que me recorre por dentro
debe de expirar algún cercano día.

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