Me
educaron para no tocarte, para no pensar en tí,
pero
tu condición de semidiosa genera
un
ardor dentro de mi pecho,
que
casi me obliga a caer en tu red
aunque
sepa que eso me causará
una
tormenta eternidad de suicidios continuos,
sin
llegar a provocarme la muerte.
Y
eres tú ¡ Oh, Andrómeda!
¿qué
llevarás dentro?
Y
me educaron en la pureza
para
no mirarte tus ojos llenos de lujuria.
Yo
soy el que debe derramar tu sangre al río
para
alejarte de los mortales,
a
lo que causas tanto dolor.
Mi
destino estaba preescrito,
yo
también soy semidios, nacido por y para exterminarte
exterminar
tu existencia de maldad sin límites...
tus
víctimas dejarán de serlo,
¡Oh
Andrómeda! Nací para odiarte,
yo
el más monstruoso ser,
el
que asusta a los infantes
y
temen las mujeres.
Para
pasar entre sombras, me concibieron.
Sin
embargo te fijas en mí...
pero
no sucumbiré a tus encantos,
bella
Andrómeda...
Al
menos, aúnque tu lujuria y deseo me ardan el alma yerma.

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